Empezar a utilizar las zapatillas de punta es algo así como un rito de iniciación para la mayoría de las jóvenes estudiantes de ballet. No obstante, no puede hacerse de cualquier forma ni a cualquier precio. Es muy necesario ser responsable, paciente y consciente a través del trabajo constante y progresivo que requiere el aprendizaje de su uso. Aquí, algunos conceptos importantes a tener en cuenta:
¿Cuándo sería conveniente comenzar con las zapatillas de punta?
Lo fundamental es que haya un maestro que guíe y que haga un seguimiento del trabajo de la alumna en cuestión. Es absolutamente necesario tener resueltas la fortaleza muscular y articular, tanto como aspectos técnicos ineludibles para evitar lesiones que, en el caso de una niña, pueden acarrear complicaciones de por vida. Si hay, por ejemplo, una labor de rotación o de colocación no resuelta, no es aconsejable comenzar con el trabajo de puntas. Esto conlleva hacer un trabajo sólido y consciente que guíe el progreso en la utilización de las zapatillas de punta.
En el caso de las más pequeñas, no deben quemarse etapas: es imprescindible que el maestro considere el momento de madurez ósea y el desarrollo de la potencia muscular de la alumna, lo cual implica identificar qué fortaleza tienen las articulaciones, los cartílagos y la musculatura. Con las niñas es absolutamente necesario tener en cuenta los niveles de maduración física.
Si bien existe un consenso respecto de la edad cronológica en la que es más seguro que las niñas puedan utilizar las puntas sin riesgos – lo ideal sería entre los 10 y los 12 años-, es un concepto relativo: hay nenas que tienen más fuerza en las piernas que otras y no tiene esto que ver con la edad que tengan específicamente, sino con una cuestión del trabajo técnico, el tipo y la cantidad de entrenamiento, así como también con cuestiones genéticas. Por ejemplo, qué forma tienen sus piernas: las bailarinas que tienen las piernas curvas, tienden a tener menos fuerza, porque también tienen mayor elasticidad. Si una nena tiene las piernas demasiado elásticas y blandas, por más que haya alcanzado la edad adecuada para usar las puntas, será necesario esperar un poco más hasta que fortalezca sus extremidades, así como también logre un trabajo de consolidación de su cuerpo y elaboración de su propio eje. Será necesario trabajar tobillos, rodillas, caderas, torso, de modo que pueda sostenerse sobre las puntas sin riesgos tanto para el presente como para el futuro. El cuerpo es como una torre: si alguna de sus partes está torcida o descolocada, no voy a poder trabajar bien sobre las puntas de mis pies. Si tengo la cadera fuera de lugar, por más que mis piernas y mi espalda estén fuertes, va a ser imposible mantener el equilibrio.
